14,656 civiles resultaron heridos o muertos en Ucrania el año pasado debido a ataques rusos, un 31 por ciento más que el año anterior. No hay fin a la vista para los combates, por el contrario: el bombardeo masivo de zonas residenciales e infraestructuras energéticas está agravando la situación de necesidad. También en el quinto año de guerra, se prevé un empeoramiento de la situación.
"La renuncia a las necesidades básicas está dando forma a la vida diaria de las personas en Ucrania", dice Andrea Berardi, director de país de Ucrania para Caritas Suiza. "Los cortes de electricidad y las temperaturas gélidas son una realidad diaria para millones de personas. Al mismo tiempo, la crisis persistente ha fortalecido la cohesión social y la población encuentra nuevas formas de adaptarse a la situación de emergencia."
Los ucranianos se organizan de manera autónoma dentro de familias, comunidades o administraciones locales, consiguen generadores, comparten estufas de leña o coordinan la ayuda vecinal. "La resiliencia de las personas ya no es solo individual, sino comunitaria, pragmática y profundamente arraigada en la vida diaria."
La guerra duplica el índice de pobreza
Según las Naciones Unidas, 10.8 millones de personas en Ucrania dependen de la ayuda humanitaria. Las mayores preocupaciones son el frío, la falta de agua corriente, las inadecuadas condiciones de higiene que esto provoca, y la comunicación limitada, ya que la red telefónica e Internet se interrumpen constantemente.
La guerra también agrava la pobreza en Ucrania. Según el Banco Mundial, más de un tercio de la población vive con menos de 150 francos suizos al mes. Esto afecta a casi el doble de personas en comparación con antes de la gran invasión rusa.
Equilibrio entre ayuda urgente y perspectivas a largo plazo
Aunque la guerra no ha perdido brutalidad, muchas personas intentan seguir con su vida diaria lo mejor que pueden. "El estado de excepción se ha convertido en una triste normalidad", dice Andrea Berardi. El desafío para las organizaciones humanitarias ya no es solo reaccionar ante la necesidad urgente, sino también crear perspectivas a largo plazo.
Caritas Suiza responde a esta realidad con un enfoque dual: además de la ayuda urgente, apoya a los grupos de población más vulnerables para que generen ingresos de forma autónoma. Con ayudas económicas, las pequeñas empresas pueden continuar su actividad, aumentar la productividad o crear nuevos empleos.
Otra prioridad para Caritas Suiza en 2026 es fortalecer la red local de Caritas. Voluntarios y trabajadores sociales están activos a diario para aliviar el sufrimiento. "Cuando los cortes de electricidad en pequeñas ciudades y comunidades cercanas al frente cortan el suministro básico, son estos equipos los que llegan a los ancianos y a los enfermos crónicos", dice Andrea Berardi. "Llevan medicamentos, organizan formas de calefacción y se aseguran de que nadie sea olvidado. En regiones donde la infraestructura pública colapsa repetidamente, esta red de apoyo comunitario se ha convertido en un salvavidas indispensable."
Desde 2022, Caritas Suiza, junto con sus organizaciones asociadas locales, ha apoyado a unas 145,000 personas en Ucrania.
Contacto
Niels Jost, portavoz de Caritas Suiza
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