El Consejo Federal quiere que en el futuro también los vehículos eléctricos aporten económicamente a la infraestructura de transporte. En la actualidad, las inversiones en mantenimiento, operación y desarrollo de las infraestructuras viales son financiadas en su mayoría por los ingresos de los impuestos sobre los derivados del petróleo que los propietarios de vehículos de combustión pagan al repostar. Además, las arcas federales se benefician de estos ingresos. A medida que más automóviles eléctricos circulan por las carreteras, estos ingresos disminuyen, lo que impacta especialmente en las reservas del Fondo Nacional de Infraestructura Vial y del Transporte Metropolitano (NAF). Esto pone en peligro a medio plazo la financiación constitucional de nuestra infraestructura vial, que la población apoyó claramente en 2017. Por ello, el TCS comparte la opinión del Consejo Federal de que en el futuro todos los conductores de vehículos de motor deben contribuir a los costos de infraestructura, independientemente de si utilizan un motor eléctrico o de combustión.
En el marco de la consulta, el TCS ha estudiado detenidamente las dos propuestas del Consejo Federal. Tanto un gravamen por kilómetro recorrido como la imposición de la electricidad de carga a través de la infraestructura de carga tienen ventajas y desventajas, y la implementación de ambas variantes podría resultar demasiado compleja. Un gravamen sobre el rendimiento de conducción considera de manera imprecisa los kilómetros realizados en el extranjero y con una variante de geolocalización, la privacidad estaría en riesgo. La imposición de la electricidad de carga en la infraestructura de carga conlleva un riesgo de abuso debido a instalaciones de carga no registradas y sería costosa, ya que cada estación de carga debería estar equipada con un contador.
Primero una tarifa plana, luego medir el consumo
Por lo tanto, el TCS aboga por un enfoque gradual. En un primer paso, la imposición de los automóviles eléctricos debe realizarse mediante una tarifa plana. La tarifa plana, que se basará en el peso del vehículo, deberá ser moderada al principio para no frenar la propagación de la movilidad eléctrica. La propagación de la movilidad eléctrica juega un papel importante en el logro de las ambiciosas metas climáticas. A medio plazo, esta tarifa plana deberá ser reemplazada por una imposición del consumo eléctrico justa, basada en datos fiables y estandarizados del vehículo, para los cuales se están elaborando estándares internacionales.
Para el TCS, es crucial asegurar a largo plazo la financiación de nuestras infraestructuras de transporte. Al respecto, Peter Goetschi, presidente central del TCS, señala: "Un gravamen futuro para los coches eléctricos no solo es justo, sino también necesario para asegurar la financiación de las carreteras."
El TCS se involucrará en el proceso político actual en nombre de sus más de 1.6 millones de miembros, para asegurar que el modelo del NAF tenga continuidad en el futuro y que todos los usuarios de carreteras contribuyan, sin que esto signifique un aumento del costo actual. No se deben imponer medidas desproporcionadas que frenen el desarrollo de la movilidad eléctrica. Es crucial aunar los objetivos financieros y climáticos para la movilidad.
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