«Vemos familias por todas partes en la calle – familias que lo han perdido todo y no pueden regresar a los escombros de sus casas», comenta Fatima Andraca, directora nacional de Save the Children en Venezuela. «Para ellas hay una gran incertidumbre respecto a lo que traerán las próximas horas y días. Miedo, estrés y una tristeza abrumadora están omnipresentes. Familias vienen con lágrimas en los ojos para contarme sus historias. Algunas aún buscan desesperadamente a parientes o amigos.»
Save the Children trabaja con organizaciones locales y autoridades para apoyar la reunificación familiar. Se enfoca, entre otras cosas, en la identificación de niños no acompañados y su derivación a los servicios de protección correspondientes. La organización de derechos del niño también brinda asistencia psicológica y psicosocial de emergencia y establecerá espacios de protección móviles, donde los niños recibirán artículos esenciales como tiendas de campaña y kits de higiene, y podrán participar en actividades de aprendizaje mientras las escuelas estén cerradas.
«Para los niños, la pérdida de todo lo que les resulta familiar y les brinda consuelo es inmensa», añade Fatima Andraca. «Por ello, la protección y el apoyo psicosocial son una prioridad. Sin embargo, dado el número de muertos, heridos y desaparecidos, los niños necesitan urgentemente apoyo a largo plazo para que esta catástrofe no deje secuelas psicológicas permanentes.»
Save the Children liberó inmediatamente después de los terremotos severos 1,5 millones de dólares de su fondo de emergencia para niños para intensificar el apoyo en el terreno. La organización de derechos del niño está presente en Venezuela desde 2018 – con una oficina nacional desde 2019 – y colabora con organizaciones locales. Además de las medidas de protección infantil, Save the Children también participa en la atención de salud. La organización prepara el establecimiento de clínicas móviles, distribuye kits de higiene, agua potable y otros suministros esenciales y organiza exámenes de nutrición para niños.
La necesidad de ayuda para las personas en la zona del terremoto es enorme: según datos de la ONU, hasta 6,76 millones de personas podrían verse afectadas por la catástrofe. La infraestructura crítica, entre ellas el suministro de electricidad y agua, las telecomunicaciones y las rutas de transporte, sigue gravemente afectada. Los hospitales, ya de por sí mal equipados, están sobrecargados debido al gran número de heridos y las escuelas en las zonas afectadas están cerradas.
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