Suiza cuenta actualmente con normas claras para prevenir que las armas exportadas lleguen a zonas de guerra o a estados con graves violaciones a los derechos humanos. Un instrumento central es la declaración de no reexportación. Esta obliga a los países compradores a no transferir armas suizas a terceros países sin el consentimiento de Suiza.
Con la revisión aprobada por el Parlamento en la sesión de invierno de 2025, este mecanismo de protección se debilita decisivamente. La reexportación de armas suizas estará generalmente permitida en el futuro. Aunque el Consejo Federal mantiene el derecho a veto, esto no sustituye a un control legal vinculante.
"La revisión incrementa considerablemente el riesgo de que las armas suizas terminen indirectamente en guerras civiles o en manos de regímenes injustos", dice Monika Maire-Hefti, presidenta de Caritas Schweiz. "Esto coloca la protección de la población civil detrás de los intereses económicos de la industria armamentista."
Protección de la población civil en el centro
El número de conflictos armados en todo el mundo está en un nivel históricamente alto. La población civil es particularmente afectada: las personas pierden la vida, son desplazadas o sufren la destrucción de infraestructura vital como el suministro de agua, electricidad y atención sanitaria. Como organización humanitaria, Caritas vive diariamente las consecuencias de la violencia y la guerra en su trabajo en áreas de crisis y conflicto.
"Cada arma adicional aumenta el peligro para la población civil", recalca la presidenta de Caritas, Monika Maire-Hefti. "Evitar las exportaciones de armas a regiones en conflicto es una importante contribución a la protección de vidas humanas." La revisión también es un riesgo para la credibilidad internacional de Suiza respecto al diálogo y la promoción de la paz.
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