Que los motores de combustión solo utilizan una parte de la energía realmente generada en la combustión para impulsar el vehículo es algo conocido. El resto se pierde en forma de calor y fricción o de otras maneras. El estudio del TCS ahora muestra que los vehículos eléctricos tampoco están libres de pérdidas durante la carga, especialmente debido a la conversión de corriente alterna a corriente continua y el almacenamiento en baterías. Para medir estas pérdidas, se probaron 26 vehículos eléctricos con menos de 30,000 kilómetros para comparar la energía obtenida de la red con la energía realmente extraída de la batería hasta su completa descarga. Con este enfoque se descartaron las influencias por desgaste de los componentes electrónicos del cargador a bordo o la batería de alto voltaje, garantizando resultados representativos.
Alto rendimiento general
El rendimiento general es la relación entre la energía que el vehículo obtiene de la red y la energía extraída de la batería hasta vaciarla. El estudio muestra un rendimiento general promedio del 89 por ciento, lo que significa que el 11 por ciento de la energía se pierde durante el proceso de carga. Las pérdidas se deben principalmente a la conversión de corriente alterna a corriente continua (aproximadamente 7 por ciento) y se suman pérdidas adicionales por el funcionamiento interno de la batería, incluido el manejo térmico (aproximadamente 4 por ciento). Las pruebas se llevaron a cabo con una potencia de 11 kW (trifásica), el método más común de carga doméstica. La temperatura ambiente fue de 23 °C con una variación de más/menos 3 °C.
Desviaciones significativas
De los 26 vehículos probados, se observan diferencias notables en el rendimiento general. Este varía del 84 por ciento en los vehículos con el rendimiento más bajo al 93 por ciento en los más eficientes. Estas pérdidas tienen un impacto concreto en el bolsillo de los usuarios, lo que hace que su cuantificación sea especialmente importante.
Pérdida de alcance tiene su precio
Las estimaciones del estudio se basan en un kilometraje anual de 15,000 kilómetros o 30,000 kilómetros cada dos años. Esto último se corresponde con el intervalo de servicio recomendado por muchos fabricantes de automóviles. Este valor también es el estándar que el TCS ha aplicado durante décadas para calcular los costes por kilómetro. Considerando el rendimiento general durante la carga, que varía del 84 por ciento en los modelos menos eficientes al 93 por ciento en los más eficientes, las pérdidas de carga generan costos anuales entre 48 francos y 137 francos, en promedio, 80 francos por año. El cálculo se basa en un costo promedio de 29 centavos por kWh, que según Elcom corresponde al precio mediano de una kilowatt-hora en Suiza para el año 2025. Expresadas estas pérdidas en distancia, representan un rango de 1087 kilómetros a 2359 kilómetros por año. Promediando los 26 vehículos probados, son 1637 kilómetros. Aunque estas cifras puedan parecer altas, debemos recordar que el rendimiento general de un vehículo eléctrico en la práctica sigue siendo muy superior al de un motor de combustión.
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